viernes, 21 de marzo de 2014

Se va, se esfuma.....

Se va, se esfuma, 
su sonrisa  entre las lagrimas de un triste adiós.
Recuerdos y momentos pasados inundan mi mente,
y es en ese instante en que paso
a protegerla del frió del invierno en mi corazón,
donde nada, ni nadie,
podrá arrebatármela jamás,
donde cada mañana me dará los buenos días
y será el ángel que vele mis sueños.
Se va, se esfuma,
entre dolorosos suspiros.
Y todo aquello que ya pasó,
regresa para estar mas presente que nunca.
Pasará el tiempo, y allí seguirá,
donde todo es eterno,
donde todos se alimentan del recuerdo,
donde nada se pierde con el tiempo,
Allí estará...
como enero en su invierno
o la flor en primavera,
Allí...
como Dios en el cielo
y el hombre en la tierra,
por siempre, esperando
para abrazarme al reencuentro.
Allí donde residen sueño e ilusión,

por siempre Allí....en mi corazón.

RECUERDO… A MI ABUELA

                Era 9 de octubre y el cielo amaneció gris, recuerdo que a eso de las 13:30 empezó a llover y que mis pensamientos se dirigieron entonces a ella, "el cielo llora" pensé.
Las manillas del reloj apuntaban a las dos de la tarde cuando llamamos a mi madre y  justo en el momento en que me puse hablar con ella, alguien le susurró:
-"Juani ya, ya, se ha muerto”.
  Recuerdo que en ese instante mi voz fue incapaz de encontrar el camino de salida y se perdió en mi garganta. No supe cómo  reaccionar, ni que decir...lloré.
  El cielo continuaba dejando caer sus lágrimas cada vez con más fuerza y todo a mi alrededor se tornaba en tristeza.
  Recuerdo...me recuerdo vistiéndome de negro y pensando en cómo afrontar verla allí, descansando dentro de un ataúd.
  Recuerdo, que cuando llegue al tanatorio no reparé en nadie de cuantos ocupaban las sillas en aquella sala y que mis pies caminaron hasta detenerse frente al cristal...allí estaba, como si solo estuviera durmiendo...recuerdo que estaba bien vestida y que sus manos inertes reposaban sobre su pecho sosteniendo un par de rosarios. Recuerdo que sentí como mi alma se estremecía al verla sin vida, hundida en una caja fúnebre, y que entonces empezaron a brotar de mi alma las lágrimas más amargas que jamás hubieran surcado mi rostro.
  Recuerdo que era imposible apartar de mi mente aquella triste palabra...”adiós”.
Aquel día pasó como si las horas se hubieran tornado en segundos...yo lloraba y lloraba mientras familiares, vecinos, amigos, conocidos y demás pasaban por aquella sala para velar su cuerpo.
La noche del día 9  fue tan efímera como la vida de una lagrima, me recuerdo cerrar los ojos y despertar sin notar haber dormido. Ese día amaneció más temprano que de costumbre, o al menos eso me pareció, desperté en una de esas mañanas otoñales de lluvia en las que el frió penetra en los huesos, congelando los pensamientos, los sentidos y hasta el alma.
Recuerdo que esa mañana todos caminamos al cementerio para ver como sacaban a mi abuelo para enterrarlos a ambos juntos. La madera de la caja se deshacía como un terrón de azúcar en agua y sus huesos estaban negros y desintegrados por la humedad y el tiempo, recuerdo ver el traje con que lo enterraron y pensar en cuanto lo había estado echando de menos y cuanta falta me había hecho hasta entonces...
Volví al tanatorio absorta en mis pensamientos, "se ha ido...".
Recuerdo el momento más triste para mi...la hora de dejar el tanatorio y con él la última imagen que tendría de mi abuela, lloré, lloré y lloré sin poder contener mis lágrimas...quería que supiera tantas cosas..."no quiero dejarte ir",
Fue tan doloroso....recuerdo el llanto de los míos, especial el tuyo mami...pero no te preocupes que allí donde este siempre presumirá de hija y pronunciara tu nombre con orgullo, nunca nadie tendrá una hija como tú, lo sabes, lo sabemos y ahora también lo sabrán los de allí arriba. Ella nos espera para abrazarnos al reencuentro, mantengámosla viva hasta entonces...
El único consuelo que me queda es que se que ahora estás a su lado, como antes de que él se marchara, como si el tiempo se hubiese estancado en un buen recuerdo. Ahora podrás darle los besos que te pedía cuando se fue, podrás contarle todo lo que ha ocurrido desde aquel día...háblale de mi, dile que aún me acuerdo de él...
Recuerdo que aquel día la iglesia estaba llena de gente que quería despedirse de ella y que todos rezamos por su alma, para que encontrase la paz. Yo aun rezo.
Diles, Virgen, que aquí no los olvidaremos, dile a mi abuelo que ya han pasado 12 años y aun recuerdo a la perfección momentos a su lado, dile que sigue conmigo y que este tiempo lo he necesitado mucho, que lo he llevado en mi corazón y que siento que Eva no le conociera yo se que le habría querido un montón y que le hubiera encantado que le pelara castañas como a nosotras ¿recuerdas abuelo?, diles Virgen que por favor sean mis ángeles, que los necesito, dile a mi abuela que la echaré mucho de menos y que la conservaré en mi mejor recuerdo.
Diles Santísima, que siento con toda mi alma que se vayan a perder todo lo que venga.
Diles que les quiero con todo mi corazón y que siempre me acompañarán.
Y ahora te ruego virgen mía, que me los cuides, por favor, yo se que lo harás...confío en ti...
Recuerdo de aquel día 10 que caminé incrédula tras el coche fúnebre y que al llegar al cementerio sentí que un trozo de mi corazón se quedaba allí, con vosotros, tras esa pared que os dejo al otro lado. Recuerdo que partir dejándoos allí fue lo más duro que he hecho en toda mi vida. Pero aunque tu cuerpo este encerrado entre cuatro paredes, tu alma siempre vendrá conmigo.

Nunca te voy a olvidar, siempre fuiste, eres y serás la mejor abuela que se pueda desear. Te quiero.                             

jueves, 12 de abril de 2012

Noches



          Las noches que hacen daño no pasan nunca. Así es, he leído, escrito, paseado, he dado mil y una vueltas en mi cama, he intentado engañar al tiempo y hacer que pase rápido sin éxito ninguno. He sentido que los minutos se agarraban de mi colchón haciendo eterna la noche.

Llevo días en los que Morfeo no llama a mi puerta y me abandona a la oscuridad, al silencio y a la soledad de la noche. O no, quizás aun peor. Me abandona dejándome como única compañía a mis consejeros, eternamente enfrentados entre ellos. Mi razón y mi corazón.

He inventado en esta noche cientos de historias. Historias completas e inconclusas. Historias alegres, felices. Historias que empiezan bien y acaban mal. Historias bonitas de principio a final. Historias contadas, vividas, historias soñadas. Historias de dos. Historias de amor.

Y siempre me quedo estancada en el mismo punto, en la misma historia. Tú, yo y mis dudas.

He cerrado los ojos y me he vuelto a encontrar frente a ti, cegada con esa luz que pareces desprender, huyéndote  pero siempre de tu mano. Corriendo, sí. Pero tras de ti.
Sabiendo que no me haces bien y que tarde o temprano el ciclo volverá a comenzar y tú seguirás, como siempre, como si nada, dejándome sumida en la desesperación de la desconfianza.

Y sin embargo me haces tanta falta que a veces en mis noches, cuando no estás aquí es como si me costara trabajo respirar. Como si tuviera un agujero en el pecho y el aire nunca llegara a mis plumones. Y es ahí donde corazón y razón se enfrentan.

Quererte u olvidarte.

Sigo cada noche estancada en mis dudas. ¿Es mayor mi angustia cuando no te tengo? ¿O te quiero lo suficiente para soportar el dolor? Estancada. Siempre. En este mismo punto.

Y vencida por el agotamiento caigo en mis sueños. Volviéndote a encontrar en ellos. Volviendo a despertar mis dudas. Sumida en un duermevela que nunca me deja descansar.

Dime Morfeo, ¿Dónde estás?

lunes, 27 de febrero de 2012

Preguntas que nunca tendrán respuesta

          Sentía su aliento recorriendo mi espalda y sus manos rodeando mi cintura y notaba como mi feliz mundo se desvanecía a cada soplo de aire que emanaba de su aliento.
Por miedo a cuanto podía ofrecerme me alejé de su mundo huyendo cual presa huye de su predador, me alejé de su vida, de su presencia, hasta de su silencio. 
Supe entonces que era todo lo contrario lo que quería conseguir, quería que me siguiera, que corriera tras de mi, sin embargo se esfumó, se perdió entre recuerdos y verdades a medias, me dejó sola, tan sola que hasta el aire parecía haber abandonado mis pulmones y sentada me quedé esperando una y otra noche para volver a sentir cuanto podía darme, me quedé hundida, sola, llorando, con el futuro hecho añicos, el pasado emborronado y el presente inundado de dolor.
Y entonces amaneció, un día sin luz ni sol, amaneció el último día de mi esperanza que perdida entre recuerdos se alejó de mi lado para no regresar.

Aunque no lo sepas, nunca quise dejarte ir...jamás quise que te marcharas.
Quizás debí gritarlo cuando tuve oportunidad, quizás debí haber tratado de evitarlo con lo poco que me quedaba de fuerza...
Y ahora me pregunto si lo que pudo y no fue es el causante de este agujero que tengo en el pecho, si es eso lo que me impide dormir cada noche. Quizás sea más sencillo que todo eso y solo sea el remordimiento lo que me está matando por dentro, quizás si hubiera sido mejor te habrías quedado, habrías vuelto.
Pero si he de ser totalmente sincera, jamás llegué a comprender el por qué, no logro entenderlo...¿qué sucedió?
Estábamos abrazados, mi espalda contra tu pecho, mi respiración por tus latidos y mis latidos por tu respiración.
Estábamos unidos, con los dedos entrelazados y tu aliento en mi cuello y se perdió.


Bienvenidos


          Bueno esto no es si no una unificación de todos los bloggs que tengo repartidos en diferentes páginas.
Así pues os doy la bienvenida a nuevos lectores y a los que ya lo hacían antes.
Bienvenidos a aquellos que dediquen un poco de su tiempo a leer estas líneas.
Bienvenidos a aquellos a los que os guste mi forma de escribir, y a los que no.
A los que volveréis a entrar para leerme y a los que no lo haréis más.
Gracias por compartir un trozo de vuestro tiempo con mis letras, conmigo, gracias.
Aquí comienza el recorrido de mis pasos perdidos...